Chándal con Tacones

El cine erótico en los años 50

El cine erótico en los años 50

Para una tarde de encierro ya sea ordenado, planificado o espontáneo con su pareja, darse un festín con el cine erótico en los años 50 le será francamente provechoso tanto en lo cinéfilo como en los datos para estimular el erotismo, la galantería, la seducción, la picardía. Porque lo erótico surge de la entrega y originalidad y eso y más expone este pequeño catálogo que usted puede ampliar.

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El cine erótico en los años 50 y la ley

Las obras no sólo destacaban en la carga erótica sino en la irreverencia, rebeldía y punch en contra de los cánones morales de la época, incluyendo leyes como el código Hays que constituía una alta censura al desnudismo y temas tabú que el cine erótico en los años 50 tuvo que confrontar abiertamente, ganando paulatinamente la batalla.

En claro enfrentamiento a esta censura se encuentran los nombres de directores como Otto Preminger que con películas eróticas con carga social abrió paso a muchos autores. De allí recomendamos ver El Hombre del Brazo de Oro y Anatomía de un Asesinato.

Aunque usted no lo crea, el cine erótico en los años 50 está enmarcado también en el terror ya que la visión perversa y obsesiva de Alfred Hitchcock se hace latente en sus obras de la década. Pueden verlo en Extraños en un Tren, Con la Muerte en los Talones o Vértigo.

El cine erótico en los años 50 se vistió entonces de anticensura mostrando también a la infidelidad como un tema normal en la película Mogambo a la par de sus consecuencias. Digna de verse y analizarse en pareja.

El cine erótico en los años 50 y las figuras “inocentes”

Una frecuente del erotismo es ver cómo la inocencia de una mujer o la humildad de un hombre se pueden perder en este mundo bajo el manto de los manipuladores, ricos o gente de vida loca. El cine erótico en los años 50 dio inicio a esa tendencia con películas como Y Dios Creó a la Mujer y la muy laureada por su carga psicológica e impacto sexual Les Amants.

Otra forma de llevar los sentidos a recorrer la senda del erotismo, la mente y el drama se encuentra en la película Hiroshima Mon Amour, donde se utiliza al sexo como una forma de representar y diluir las heridas abiertas en el alma, por la guerra.

Otra película del corte de una figura que es llevada de la inocencia a la lujuria mostrando erotismo en sus paneos a los candid ass es La Jungla de Asfalto.

El cine erótico en los años 50 y su boom europeo

Distinto al cine americano, japonés o latino donde el sexo es parte de la trama de manera a veces “relleno”, el cine europeo lo usa para emitir sensaciones y descubrir heridas sociales. Eso lo pueden admirar en Un Solo verano de Felicidad, la película sueca más laureada de la historia. O en Un Chant D’Amour, película francesa muda que muestra la perversión de las cárceles desde el lado más carnal posible.

Las divas

Las divas fueron y son el plato fuerte del cine erótico. Sin ellas realmente no existiría. Y más por su entrega dentro y fuera del set más su desenfado ante la vida que atrajo el deseo de los hombres y el emular de las mujeres para un mundo más “entregado”.

Combinando erotismo, sexappeal, comedia y su vida misma, Marilyn Monroe destaca como la diva Nº1 en el cine erótico en los años 50. Admirarle en Cómo Casarse con un Millonario y La Tentación Vive Arriba es un deber de quien quiera reavivar su picardía.

Briggite Bardot en Le Bijoutiers Du Clair De Lune o Babette se va a la Guerra demostró con su figura y estilo capacidad de doblegar leyes, derribar tabúes y atraer público por cuerpo y talento.

Rossana Podestá impactó con su figura en Helena de Troya donde mostró armonía entre su figura, las prendas y la pasión de esa mujer por Odiseo. Fue considera el símbolo erótico italiano gracias a películas dignas de ver: La Red, Playa Prohibida, Un Vaso de Whisky.

Faith Domingue, fue la contraparte sex simbol de la película sobre extraterrestres This Island Earth, lo que la enmarca en el cine erótico de los años 50 digno de ver y entretenerse con la ciencia ficción de esos tiempos.

Yvette Vickers demostró su figura que luego develó en fotos eróticas que circundaron al planeta en El Ocaso de una Vida. El erotismo muchas veces era signado por la sensualidad en cámara de la dama estelar, debemos recordar (y sigue así).

Vera Day es un icono del cine erótico gracias a su esfuerzo por estar a nivel más no parecerse a Monroe, demostrándolo en una pieza que no ha de faltar en ningún catálogo cinéfilo: El Príncipe y la Corista.

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